Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




viernes, 8 de octubre de 2010

Ambición de poder capitulo 32

32º-Pequeño secreto

Toda la familia pudo seguir con sus vidas, sus trabajos y su amor. Estaban disfrutando al máximo de esa tranquilidad, y de ese nuevo mundo que se había abierto ante sus ojos.

Esa fecha sería recordad a través de los tiempos, como un hecho histórico, que cambiaría el rumbo de la sociedad. Kirian se pasó muchas semanas, hablando con Darío, le había contado su plan y había estado de acuerdo.

Y el viaje que hicieron a Canarias, fue algo que los cuatro disfrutaron. Dennis se quedó a cargo de los niños. Aprovecharían que el embarazo de Delia no estaba demasiado avanzado y todavía se encontraba muy bien.

Los meses siguientes, estuvieron muy distraídos intentando conocer a los presos y sus familiares. Harían que el doctor pagase todas las atrocidades una a una. Ellos deseaban darle una paliza y hacerle sufrir tanto como había sufrido Pedro.

Aunque no habían dicho nada a Delia, Cristian ni a Melinda, creían que no debían contarles algo así. Y mucho menos ahora que ya todo había acabado bien y no tenían nada que temer.

Pero lo que ellos ignoraban, es que Melinda sabía que estaban ocultando algo. Así que un día Melinda llamó a Kirian para preguntarle. –Hola ¿Qué andabas haciendo?

-Nada, aquí hablando un rato con Darío.

-Ah… ¡Qué bien!

-¿Qué tal los peques?

-Muy bien, ¿Y el embarazo de Delia como va?

-Bien, pero imagínate, está ya de casi seis meses… Y dice que se ve gorda. –comentó.

-Es normal, pero tú mímala mucho. –contestó Melinda.

-¿Querías algo? –preguntó Kirian.

-Pues… la verdad es que sí. Mira sé que estás tramando algo con Darío, y estoy casi convencida de que tiene que ver con el doctor ¿Cierto?

-Pero… ¿Cómo lo sabes? –preguntó.

-Porque te conozco, y porque ya habíamos hablado tú y yo del tema, que queríamos ver sufrir al doctor. –respondió ella.

-Pero… pero…

-Mira, sé que quieres hacerle pagar lo de Pedro, y se lo tiene bien merecido. Pero como Delia se entere le da un ataque. –dijo ella.

-Lo sé. Pero por eso solo lo hablábamos Darío y yo. –intentó explicarse. –No le dirás nada ¿Verdad?

-Será un secreto entre cuñados, pero más te vale ocultarlo bien. No es algo para ir contando por ahí…

-Lo sé. Sé que es algo espantoso pero necesito hacer algo.

-Mira, yo te ayudaré si puedo, pero tened cuidado. Que lo que estáis haciendo es peligroso. ¿Vale? –preguntó Melinda.

-Gracias cuñadita, ¡eres estupenda!

-Anda, anda… Nos vemos en el fin de semana.

Los siguientes meses, trabajaron mucho para hacer pagar al doctor todo lo malo que había hecho. Aunque tuvieron que ir con mucha cautela para no correr peligro. Además Kirian tenía que preocuparse por el embarazo de su mujer.

Fueron unos meses tranquilos. Cuando descubrieron que un par de presos tenían familiares con poderes. Les enviaron una carta para informarles de que el doctor Desmond, había experimentado con gente con poderes.

A los pocos días supieron que le habían pegado varias palizas al doctor, y lo cierto es que no les reconfortó. Así que dejaron pasar el asunto. Preferían vivir sus vidas tranquilamente.

Además el parto de Delia, fue algo que emocionó a Kirian. Tuvieron un chico, bastante grandote, de piel muy blanca y con los ojos como los de su padre. Fue uno de los días más felices para el matrimonio.

Mientras, Daniel se había adaptado perfectamente a su nueva familia. A veces preguntaba por Adriana, quería que le contaran cosas de ella o le enseñaran alguna foto para no olvidarla.

Melinda se alegró mucho al saber que Kirian y Darío habían aparcado por fin el tema del doctor y se habían centrado en sus vidas, Kirian en su mujer y su hijo al que llamaron Pedro en honor a su amigo; y Darío encontró una chica con la que se entendía a las mil maravillas, llamada Aileen.

Una vez al mes, Kirian iba al cementerio a hablar con su amigo, le gustaba contarle las novedades de su vida. Como si al ir al cementerio y contarle las cosas, tuviera a su amigo a su lado escuchando, le reconfortaba aunque solo fuera un poco.

En alguna ocasión, Delia había ido con él y con el pequeño Pedro al cementerio. Aunque no en demasiadas ocasiones, porque no le gustaba mostrarse tan frágil delante de su familia.

1 comentario:

  1. Está estupendooo!!!! jo, k pena que ya termine, pero bueno!!! estoy deseosa de leer el epílogo ya!!!!!xDD un beso wapisima, de verdad lo haces muy bien!!! un beso!!! muaks

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