Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




sábado, 27 de noviembre de 2010

Juegos del destino capitulo 12

12º- Paliza

Adriana salió a comprar pues se dio cuenta de que les faltaba el pan y alguna cosilla más. Era el único momento en que estaba sola Melinda. No solía tardar demasiado y así mientras ponía la mesa. Pues no quería apoltronarse sin hacer nada.

Pasado un rato, llamaron al timbre.

-Adriana ¿Otra vez te olvidaste las llaves? –preguntó con una sonrisa mientras iba hasta la puerta para abrirla.

Pero cuando abrió la puerta se quedó blanca, sus ojos casi se le salieron de sus órbitas. Javier estaba parado junto a la puerta y a su lado estaba Walter, al que ella no conocía.

-Javier… -susurró temblando.

-Por fin te tengo para mi… -dijo triunfante.

-No te acerques… -pidió con la voz temblorosa.

-Vendrás conmigo, para volver a ser mía. –dijo autoritaria.

Aunque Melinda trató de alejarse, Walter y Javier la acorralaron contra la pared. La cogieron entre los dos para sacarla a la calle. Ella intentaba resistirse, pero le resultaba imposible, eran demasiado fuertes para ella.

-¡NO, NO ME TOQUÉIS! –gritó empezando a llorar.

-Solo voy a hacerte lo que me corresponde. ¡Eres mía y de nadie más! –gritó Javier abofeteándola.

Ya la habían conseguido sacar a la calle, mientras ella pataleaba y lloraba de frustración y miedo. Walter estaba cada vez más nervioso porque veía que ella se resistía demasiado.

No lo aguantó más. Soltó a Melinda que se tambaleó. La tiró al suelo y empezó a golpearla y darle patadas de forma brutal. Ella gritaba de dolor con cada golpe. Javier se enfadó.

-¿QUÉ COÑO HACES? –preguntó muy molesto.

-Se merece una lección. O si no, no te dejará que la toques. –dijo.

Eso pareció convencer a Javier, que se unió a los golpes. Después se puso encima de ella, que lloraba de dolor, tenía golpes y magulladuras por todas partes. Después empezó a toquetearla y manosearla por todas partes.

Melinda no era capaz ni de hablar, pues el dolor que sentía era indescriptible. Jamás había sentido tanto dolor en todo el cuerpo. Pero empezó a escuchar los gritos de una voz familiar, la voz de una chica.

-Debemos irnos. Antes de que llame a la policía. –dijo Walter.

-Está bien... –contestó levantándose. –La próxima vez te haré mía…

Se levantaron y se marcharon corriendo de allí, dejando a Melinda en el suelo. Adriana se acercó corriendo hasta ella. Melinda empezó a perder el conocimiento a causa de la paliza.

Adriana llamó a la ambulancia para que vinieran a buscarla. Pero mientras esperaba sin saber cómo atender a Melinda, llamó a Cristian.

-Dime, hermanita, ¿Qué tal estáis? –preguntó alegremente.

-Hermanito, ¡Tienes que venir ya! ¡Ha pasado algo horrible! –gritaba mientras no pudo evitar ponerse a llorar.

-¿Qué ha pasado? –preguntó alarmándose.

-Había dos chicos dándole una paliza a Melinda al lado de casa y está inconsciente en el suelo. –contestó con desesperación.

-¿CÓMO? –preguntó a gritos.

-Ya he llamado a la ambulancia, están de camino.

-Te veré en el hospital. –dijo muy seco antes de colgar.

-A los pocos minutos, llegó la ambulancia, que puso a Melinda en la camilla y la metieron en la ambulancia.

-¿Es usted familiar?- preguntó el ATS.

Es la novia de mi hermano. –contestó.

-Está bien. Suba. –dijo amablemente.

Se subió y se sentó en la ambulancia, mientras veía cómo trataban a Melinda y la ponían medicamentos además de examinarla. En unos minutos llegaron al hospital y se la llevaron al box 1.

Adriana tuvo que quedarse en la sala de espera, hasta que a los pocos minutos su hermano Cristian apareció como un desesperado y acudió hasta su hermana, con la cara descompuesta.

-¿Qué ha pasado? –preguntó.

-Fui a por el pan, como siempre. Y… Cuando volví, vi a dos chicos darle una paliza. –contestó sin poder contener las lágrimas.

-¡Seguro que fue ese maldito gilipollas! –dijo furioso mientras apretaba los puños. – ¿Avisaste a Kirian y a papá?

-No, todavía no. –dijo ella.

-¡Hermanito! –le llamó Kirian entrando en la sala de espera.

3 comentarios:

  1. Dios me encanta!!! Espero que esté bien!!!! Serán hijos de su madre..... Arghhh!!!! Espero ansiosa el siguiente!!!!! Un besito guapa, lo haces muy bien!!! Bss

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  2. nena capitulazo por dios aver si puedes colgar oi el 13 jo k tengo ganas de leerlo, no te e comentado en los anteriores pork no e estado en madrid pero vamos k me an encatado como siempre :)
    besos sige asi

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  3. Este si me ha gustado!!! vemos a Javier entrando en acción, que nodeja en paz a Melinda... El niño de esta no sale fijo!!!

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