Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 16 de noviembre de 2010

Juegos del destino prólogo



Prólogo

Melinda llevaba dos años saliendo con Javier, al principio todo había ido muy bien. Pero él estaba siempre con sus amigos, y aunque vivían juntos, no prestaba demasiada atención a su novia.

Ella era una chica, menudita, morena de pelo, pero muy blanca de piel y con unos ojos muy peculiares de tres colores. Se había quedado embarazada hacía cuatro meses y medio y ya le asomaba una barriguita.

El día que se enteró de que estaba embarazada, Javier se puso como loco. Maldijo a su novia y a ese pequeño bebé que iba a crecer en su interior. Se marchó y no volvió hasta altas horas de la madrugada.
Cuando regresó aquella noche, buscó a Melinda, la sacó de la habitación e incluso la acusó de haberle engañado. Aunque ella intentó explicarse, solo consiguió que él le diera dos golpes.

Desde aquel día, su relación no había vuelto a ser la misma. Él manifestaba abiertamente su aversión a ese embarazo y su desprecio a Melinda. Ella intentaba no alterarle para no llevarse otro golpe.
No la había vuelto a pegar, pero aún así estaba asustada. Además había dejado de quererle, sabía que su relación no iba a ninguna parte. Y por otra parte, sabía que en cuanto naciera el bebé, la actitud de Javier empeoraría.

Así que, una tarde que él había ido con sus amigos a ver el fútbol al bar, decidió marcharse. Recogió lo más imprescindible y lo metió en un pequeño bolso. Metió algo de ropa, un neceser con lo más necesario, un par de calzados, dinero, el álbum de fotos de cuando era niña y su saga favorita de libros “Cazadores de sombras”.

Dejó una nota aunque no quería dar demasiadas explicaciones. “Me voy, tú ya no me quieres y yo a ti tampoco. No voy a permitir que menosprecies al bebé cuando nazca. Me las apañaré como pueda. Melinda.”

Se marchó, caminando lentamente por la calle, miraba a todas partes con miedo de encontrarse a Javier. Si le veía cara a cara sería incapaz de enfrentarle y decirle que se marchaba.

Pero tras tres largas horas de caminata, estaba realmente cansada por el embarazo e ir cargada con la bolsa. No sabía lo que haría ni dónde dormiría. Para colmo empezó a sentir molestias por el embarazo y a sentirse muy mareada.

Continuó caminando y tambaleándose. Hasta que su cuerpo no aguantó más el cansancio y se derrumbó. Estuvo apunto de caer, de no haber sido por un chico. Pasaba por la calle con su hermano, que regresaban de tomarse una copa en un bar.

Uno de ellos, el más alto, y de profundos ojos azules la cogió antes de que cayera. Intentó que reaccionara, pero no fueron capaces de despertarla.

–Hermanito, tienes que revisarla.

-Ya que la casa está al lado, vamos a llevarla y allí la miro. –comentó él, era algo más bajito pero muy musculoso.

Como estaba sin conocimiento, el chico de ojos azules la cogió en brazos. La tenía entre sus brazos y le pareció un auténtico ángel, y la barriguita hacía que estuviera más bella todavía.

Llegaron a casa y la tumbaron en una de las camas. Después de revisarla, recobró el sentido al cabo de un rato. Miró asustada a su alrededor.

–Hola, no debes tener miedo. Me llamo Kirian y soy médico.

-Yo soy Cristian y soy su hermano. –contestó el chico de ojos azules. –Perdiste el sentido por la calle y casi te caes al suelo.

-Yo… ¿Dónde estoy? –preguntó mirando a su alrededor.

-En nuestra casa. Tenía que revisarte, y más estando embarazada. –comentó Kirian. – ¿De cuánto estás? De tres o cuatro meses más o menos ¿no?

-De cuatro meses y medio. –respondió.

-¿Y tú nombre? –preguntó Cristian.

-Melinda, pero suelen llamarme Mel.

-¿Y qué hacías sola por la calle y cargando con una maleta en tu estado? –preguntó Kirian algo preocupado.

-Es que… he dejado a mi novio y me puse a caminar por la calle hasta saber lo que hacer.

-Pudo haberte pasado algo. Menos mal que te encontré. –dijo Cristian suspirando aliviado.

-Tengo que irme.

-Pero ¿Dónde vas a ir y embarazada?

Ella no sabía lo que responder. No tenía ningún lugar al que ir, pero aquellos eran desconocidos y tenía que pensar en algo para poder vivir a partir de aquel momento.

–No lo sé, pero tengo que irme. –contestó.

-Al menos quédate esta noche, descansas y ya mañana te buscas algo si quieres. –propuso Cristian.

Melinda no pudo negarse, aquel chico de grandes y profundos ojos azules la miraba intensamente. Tenía la sensación de estar en el paraíso al mirar esos bellos ojos. Así que asintió sin más.

4 comentarios:

  1. Bueno mi niña, ami m encantaaaaa!!!!! Esk no se pork kieres la opinion si está muy bien, se ve interesante!!! Me encantaria leer mas!!!! Un besote wapa!!!

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  2. Me encanta!!al igual que los demas!!=D espero que lo sigas =) un besito!

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  3. me encanta el prologo tia espero k sigas asi pork me encanta :)
    espero el 1º capitulo impaciente besos

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  4. Me ha gustado mucho. Quiero saber qué hace Javier cuando vea que Melinda lo ha dejado, seguro que no se queda de brazos cruzados... Ansío por leer más.

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