Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 5 de septiembre de 2011

Acechados capítulo 10

Capítulo 10

            Mientras que hablaban y no paraban de observar a su hijita, a la pequeña Evelyn que se había despertado y que miraba con gran curiosidad a sus padres, llegaron Delia y Kirian.

-Hola, ¡Qué susto me diste! –dijo Delia abrazando a su hermana.

-Todo fue muy raro, muy rápido y me dio un miedo…

-No pude seguirte más tiempo. Me llamó Delia porque no recordaba el médico y dejé de seguirte. Lo siento… -se disculpó Kirian.

-Si no era ese chico, este era otro.

-¿De qué chicos habláis? –preguntaron extrañadas las dos hermanas.

-Nada, no os preocupéis. –contestaron ellos a la vez.

Ellas iban a protestar, pero la pequeña Evelyn se removió y su tía Delia quiso cogerla para calmarla.

-Es tan bonita…. –dijo Delia mirándola.

-Bueno, en unos meses también seréis padres vosotros. –comentó Melinda.

-¿Cómo? –preguntó Cristian que no sabía nada de la noticia.

-Por eso me marché al médico con ella. –respondió Kirian.

-¡Enhorabuena! –dijo alegremente.

--Gracias. –dijo la feliz pareja.

-La de cosas que pueden pasar al mismo tiempo… -dijo Melinda. –Aunque tenía bastante miedo… Sobre todo me asustaba perder a mi nenita…

Ya no pensemos más en eso. Estáis bien y es lo importante. –contestó Delia achuchando cuidadosamente a la pequeña Evelyn que se había calmado en los brazos de su tía.

            Cristian y Kirian querían hablar del tema, estaban cada vez más preocupados. Pues auque el agresor había muerto, todavía quedaba otro, el que le había estado espiando. No estaban tranquilos y tampoco llegaban a entender la obsesión que tenían por Melinda si no la conocían de nada.

            Pero al estar Cristian con la herida de la pierna, no podían salir a pasear salvo que…

-Tengo que ir al servicio. –dijo él. -¿Me ayudas? –le preguntó a su amigo.

            Kirian asintió y le ayudó a levantarse con mucho cuidado para evitar que los puntos se saltasen. Le llevó apoyando el peso de Cristian en él para así evitarle esfuerzos.

            Llegaron al baño y le ayudó a sentarse, pero no se había bajado los pantalones y eso extrañó a su amigo.

-¿No querías entrar al servicio a “evacuar”?

-No, era para poder hablar tranquilos.

-Muy listo… -dijo sonriendo.

-No quiero preocuparlas más de lo que ya están, y menos después de lo que ha pasado. –comentó entre susurros.

-¿Y qué propones?

-Si te soy sincero, no tengo ni idea…

-Debemos intentar atraparle, pero ahora con la niña, Delia embarazada y tú convaleciente estoy solo.

-Hombre, solo tampoco…

-Ya pero no puedo arriesgarme a que vaya a alguna de las dos casas, tú no puedes proteger a las chicas.

-Aunque muera en el intento, las defenderé siempre, de cualquier cosa. Sea como sea… -juró con seguridad.

-Te creo, porque yo haría y haré lo mismo. –dijo Kirian. –Pero debemos ser prudentes, tener cuidado y pensar bien las cosas.

-Lo sé. –contestó su amigo.

-De todas formas, si tan obsesionado está ese por vosotros, como lo estaba el que murió, seguramente intente ir a vuestra casa.

-Eso pienso yo, y sinceramente no sé cómo enfrentar la situación.

-¿Y si hasta que se solucionen las cosas, vivimos todos juntos? Al menos hasta que estés recuperado y puedas valerte por ti mismo sin ayuda. –dijo. –Sería una forma de estar más protegidos.

-Ya, pero las chicas no son tontas, van a sospechar.

-No tiene por qué. Podemos poner de excusa que estás convaleciente y necesitarás ayuda. Es lo más acertado, y no creo que digan nada.

-Visto así...

-Verás como esto lo arreglamos en un momento. –dijo dedicándole una sonrisa infantil a su amigo.

            Le ayudó a levantarse y salieron del baño intentando estar tranquilos para poder empezar con su plan. Una vez que Kirian caminó lentamente con Cristian hasta la cama y le ayudó a tumbarse otra vez, miraron a las chicas para hablar con ellas.

-Chicas, queremos deciros algo… -empezó Cristian.

-¿Qué pasa? –preguntó Delia tranquilamente.

-Pues que como Cristian está convaleciente y la niña acaba de nacer, he pensado que podíamos irnos a su casa y así les ayudamos. –explicó Kirian. –Total, tú llevabas pasando mucho tiempo en su casa por el embarazo de tu hermana.

-¡Sí, venid, por favor! –gritó Melinda emocionada.

-Es una gran idea, amor mío. –dijo Delia acercándose a él. –Y si te soy sincera, ya lo había estado pensando yo.

-Está claro que nos leemos el pensamiento.

-Ya veo –dijo ella sonriente.

-Para algo eres mi alma gemela… -susurró besando con pasión a su novia.

-¡Me encanta que estéis tan enamorados! –dijo Melinda totalmente eufórica.

1 comentario:

  1. Che marru... hacete algo mas adolescente, alguna otra historia.
    un saludito

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