Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 23 de febrero de 2015

Minirrelato.... Alma gemela (San Valentín)


Alma gemela

Cuando le miré a los ojos vi que su alma era un reflejo de la mía…
Amanda recordaba aquella frase, pues fue lo que pensó en el mismo instante en el que miró a Eiden a sus profundos ojos marrones. Se habían conocido hacía seis meses en el parque mientras Amanda jugaba con su hija Evelyn. Era una niña adorable de pelo castaño y ojos verdes como los de su madre. Llevaban solas desde que su novio la había abandonado al dar a luz a la pequeña.

El día que se conocieron, Eiden paseaba por el parque, no podía creer que su mujer le hubiera sido infiel con su vecino. Necesitaba despejarse, aclarar las ideas, aunque lo que sí que tenía claro era que no volvería con ella, porque no había sido un desliz de una noche, si no que le llevaba engañando meses, por lo que era una traición demasiado grande. Se sentó un rato en uno de los bancos del amplio parque, estaba lleno de niños y de madres, padres había pocos… Sonrió al mirar jugar a los niños y niñas, sin problemas ni preocupaciones tan solo decidir a qué jugar. Pasada una hora vio que una niña preciosa que se tropezó en los columpios y se cayó al suelo, corrió para auxiliarla.
-Pequeña ¿Te has hecho daño? ¿Quién es tu mamá? –preguntó observándola para ver si tenía heridas.
-Evelyn, ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien, mi niña? –se escuchó una voz a la espalda de Eiden, había mucha preocupación en su voz.
Amanda se agachó para socorrer a su hija, casi sin percatarse del chico. Cuando se aseguró de que su hija estaba bien y no tenía nada más que un raspón en las rodillas, miró al joven para darle las gracias por ayudar a la niña. Al mirarle a los ojos se quedó sin palabras, ambos conectaron de una manera única.
-Gracias por ayudar a mi hija, es que la perdí de vista un segundo y escuché su llanto.
-Tranquila, estaba aquí sentado frente a ella y la vi caer. Pero se encuentra bien –respondió Eiden con amabilidad.
No hicieron falta más palabras, pues durante unos segundos el mundo se evaporó solo existían ellos dos y Evelyn, como si el resto del mundo no importara. Después decidieron ir a tomar algo a un bar para charlar un rato. Fue como tener un deja vú porque sintieron que ya se conocían. Eran dos personas muy afines y casi sin palabras se podían expresar. Evelyn estaba asombrada por Eiden, era como el príncipe de un cuento.
-¿Puedes jugar conmigo todos los días? –preguntó con inocencia interrumpiendo la conversación.
-Pues eso depende de tu mamá.
-La verdad es que no me importaría, pero no puedes ser pesada con él, que te conozco y cuando juegas no tienes límites.
-Vale, mami.
Todas las tardes Eiden, Amanda y Evelyn quedaban. Evelyn se divertía mucho, mientras que Eiden y Amanda se conocían más, contándose cosas de sus vidas. Pero ninguno de los dos daba un paso más allá, como mucho algún beso esporádico, pues los dos habían sufrido mucho y no querían sufrir más. Lo peor llegó un día que mientras que jugaban en el parque con la niña tuvieron una visita inesperada.
-Así que ya me has remplazado por otra –Eiden conocía bien la voz de su casi exmujer.
-¿Qué quieres Carolina? Te dije que no quiero volver a verte hasta que esté la resolución de divorcio.
-Te vi por casualidad. Y te recuerdo que todavía soy tu mujer –recordó mientras se le llenaba la boca al decir aquellas palabras.
-Tú ya no eres nada para mí. Déjame en paz que estamos divirtiéndonos y nos estropeas el momento.
-¿Y ya te has ido a la cama con ella? A saber con cuántos se ha acostado y si tendrá más hijos por el mundo –dijo sonriendo de forma irónica.
Aquellas palabras ofendieron mucho a Amanda, que se acercó a ella con un gran enfado. Le quiso dar un bofetón pero Eiden detuvo su mano. La joven se extrañó y le miró ofuscada.
-No merece la pena. No hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Además nosotros lo estábamos pasando genial con la niña.
Cogió a la chica de la mano y se acercó hasta Evelyn para seguir jugando. Amanda se relajó pues llevaba toda la razón. Tal desprecio ofuscó mucho a la exmujer de Eiden, que se marchó corriendo al ver que su plan no había funcionado.
Estuvieron un par de horas más en el parque. Cuando empezó a anochecer decidieron marcharse para que la niña descansara. Estaban llegando a casa cuando casi de la nada apareció nuevamente Carolina. En su rostro se apreciaba la rabia y furia que recorrían su interior.
-Si no eres para mi, no serás para nadie -amenazó mientras les apuntó con una pistola.
-¿Te volviste loca? -Eiden no podía creer que Carolina tuviera un arma en las manos y estuviera dispuesta a matar.
- Creo que la mataré primero a ella para que así sufras más, después a la mocosa y terminaré finalmente contigo.
Eiden se asustó trató de proteger a Amanda y a Evelyn con su cuerpo para evitar los disparos. No permitiría que su exmujer matase a las dos personas más maravillosas para él. La adrenalina recorría todo su cuerpo por el miedo del momento y se abalanzó sobre Carolina para quitarle el arma.
Forcejearon y aunque Eiden tenía más fuerza, Carolina no soltaba la pistola que acabó disparándose. Alcanzó al joven en la pierna que gritó de dolor. Aunque el joven estaba herido consiguió noquear a Carolina que cayó inconsciente al suelo.
Amanda lo había visto todo, protegió a Evelyn con su cuerpo y llamó a la policía rezando porque tardasen poco en acudir a auxiliarlos. Afortunadamente la policía llegó pronto al igual que la ambulancia. La joven madre soltera no podía dejar de mirar con preocupación y admiración a Eiden, casi sin conocerlas había estado a punto de perder la vida sólo para salvarlas... Jamás se le olvidaría...
****
1 año más tarde...
-Cariño, vamos a llegar tarde a recoger a la niña al colegio. ¿Te falta mucho para estar lista? -preguntó Eiden esperando en la puerta de la habitación con impaciencia.
-No es fácil vestirse con una barriga de 6 meses, por no hablar de lo mal que me veo con toda la ropa... -comentó con un puchero mientras salió de la habitación con un bonito vestido premamá de color azul.
-Estás adorable y te quiero tal y como eres. Así que vámonos.
Eiden ayudó a Amanda a bajar las escaleras del portal para caminar tranquilamente hasta el colegio. Le venía muy bien a Amanda dar paseos por el embarazo.
Desde el día en que el joven la salvó, se dio cuenta de que a pesar del miedo a volver a sufrir por amor, merecía la pena correr el riesgo. Y no se arrepentía. Estaba feliz, embarazada y su hija adoraba a Eiden. Siempre hay que dejarse guiar por el corazón y por el amor.

3 comentarios:

  1. Me ha parecido muy dulce y tierno, y lo de la pistola bonito. Al final estaba esperando un giro raro, cuando has puesto lo de un año más tarde he pensado que iba a pasar algo. Me ha gustado que no pase nada y el final es romantico. Un abrazo.

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  2. Muy adorable y deja un hermoso mensaje al final sobre no dejarnos vencer por las adversidades. Felicitaciones :)

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